miércoles, 19 de noviembre de 2008

De una santa y una cúpula.


La noticia de la negativa de los grupos parlamentarios del Partido Socialista, Izquierda Unida y Esquerra Republicana de Cataluña a colocar una placa conmemorativa en el edificio parlamentario donde estuvo la casa natal de la monja Santa Maravillas de Jesús constituye un capítulo más de la hemiplejia política en la que están instalada la izquierda. El pasado 4 de noviembre la Mesa del Congreso acordó por unanimidad, a propuesta del vicepresidente tercero, el diputado del PP Jorge Fernández Díaz, colocar dicha placa en el edificio anexo al Congreso "haciendo explícita mención en el acta de que la placa no respondía a otras motivaciones distintas a la notoriedad de la religiosa y a las circunstancias que unían a su familia con el Parlamento... para dejar constancia de que en él vivió una familia entre cuyos miembros hubo dos presidentes del Congreso, un presidente del Senado y una hija de éste, Maravillas de Jesús, que alcanzó notoriedad por su canonización reciente", aclaró el presidente del Congreso, José Bono. Días después se convoca una reuniíon urgente de la Mesa para revocar el acuerdo pues, se alega, puede ser ofensiva y atenta contra la laicidad del Estado.
¿A quién puede ofender la colocación de una placa en honor de una madrileña que entregó su vida al servicio de los más desfavorecidos? Claro, el problema es que era religiosa y eso en la sociedad totalitaria que algunos pretenden construir es imperdonable. Si hubiera sido sindicalista o feminista todo sería diferente. De hecho en el Congreso existe una placa dedicada a Clara Campoamor, precursora del voto femenino quien, por cierto, tuvo que salir huyendo del Madrid republicano (si se enteran ciertos ignorantes, lo mismo le retiran la placa). Los sectores más beligerantes de la izquierda no cesan en su empeño de perseguir, silenciar o arrinconar todo sentimiento religioso de caracter trascendente. Sus intenciones son claras. Pretenden eliminar una religión como la católica, que hoy es libremente practicada por sus fieles, para imponernos la suya, la religión laicista, en una obra de calculada ingeniería social. Esta religión laicista mimetiza muchos de los rasgos de identidad de las religiones tradicionales. Así, crean la asignatura de Educación para la Ciudadanía para adoctrinar en el catecismo socialista, asignatura que a diferencia de la Religión es obligatoria en las escuelas. La religión laicista tiene sus predicadores, ubicados en los nuevos púlpitos que ahora son los medios de comunicación; sus oficiantes, esa casta política y sindical parasitaria que vive a cuerpo de rey de los presupuestos generales; sus gestos, el dedo arqueado sobre la ceja; sus corifeos, esa legión de titiriteros que vive de la subvención e incluso construyen sus catedrales en honor de la Santísima Alizanza de las Civilizaciones. La faraónica cúpula multicolor de Miquel Barceló ha costado, en tiempos de crisis, 20 millones de euros, siendo pagada en parte -qué vergüenza- con el dinero destinado a la ayuda al desarrollo.
Dudo que la presencia en el Congreso de una placa que recuerda que allí vivió la Madre Maravillas pueda ser ofensiva para el ciudadano de a pie, es decir, para el que paga impuestos, ese ciudadano que no se preocupa a diario de sembrar la semilla del odio, pero no me cabe la menor duda de que a muchos españoles sí que nos ha ofendido, y de qué manera, el despilfarro de dinero público a mayor gloria de Zapatero y de su proyecto, laicista, totalitario y megalómano.


sábado, 8 de noviembre de 2008

Tres películas















Estos días coinciden en las carteleras españolas tres películas que tienen en común la virtud de romper con el discurso políticamente correcto que desde el Poder, a través de sus múltiples terminales mediáticas, se nos está imponiendo, sin la adecuada respuesta ciudadana. Casi nadie discute en esta España nuestra de complejos, medias verdades y servidumbres, que el compromiso del arte, y en especial del cine, sólo es posible si el artista toma partido en la defensa de aquellos valores identificados ideológicamente con la izquierda. Recuerden las galas de los Goya y el numerito que año tras año nos montan los "rebeldes" de salón que financian sus sueños revolucionarios a cargo de los presupuestos generales, es decir, de todos nosotros. Si un director no entra en este juego, será sospechoso de colaboracionsimo con no sé qué, será tildado de reaccionario o neocon que es el nuevo insulto político ideado por los progres. Aunque parezca increíble, en España hay un cine más allá del maniqueísmo guerracivilsta, del machacón trauma sexual, de la violencia gratuita, del canto a la cultura de la muerte y otras lindezas a las que por desgracia estamos habituados.
Tres películas irrumpen con desiguales dificultades a la hora de su distribución y promoción en los medios de comunicación. Se trata de Sangre de mayo de José Luis Garci, un impresionante fresco del nacimiento de la Nación española como expresión política de un pueblo firme en la búsqueda de su libertad; El infierno vasco de Iñaki Arteta, emotivo documental sobre el exilio al que el nacionalismo vasco tiene sometido a la mitad de la población y Bella, opera prima del director Alejandro Gómez Monteverde, protagonizada y producida por el controvertido actor mexicano José Eduardo Verástegui quien, rechazando fama y dinero, está entregado en cuerpo y alma a realizar una interesante y conmovedora campaña de concienciación contra el aborto. Bella es una película que habla de la dignidad humana, de la defensa del mundo latino en Estados Unidos, de la vida como un don sagrado que hay que preservar.

El orgullo de sentirse ciudadanos de una gran Nación llamada España, la lucha por la libertad y la dignidad de las víctimas frente al totalitarismo nacionalista así como la defensa de la vida desde su concepción frente a la cultura de la muerte, nos sitúan ante un cine diferente que a muchos nos llena de emoción y cuyos valores no cotizan en el mercadeo de la mediocridad política, social e intelectual en la que estamos, por desgracia, instalados. No lo duden, acudan si pueden a ver estar películas y saldrán reconfortados. Un buen antídoto frente al pesimismo generalizado y al desetimiento.

Sangre de mayo



Bella



El infierno vasco


miércoles, 5 de noviembre de 2008

American dream


La meritoria victoria de Obama es un triunfo indudable del modelo político y social americano. Las interpretaciones que estamos leyendo y escuchando estos días en los medios de la progresía están muy alejadas de la auténtica trascendencia de esta jornada electoral. Creen, en su persistente ingenuidad, que la victoria de Obama traerá poco menos que esa revolución pendiente que ellos sólo han sido capaces de realizar en sus delirantes onanismos políticos. El sistema político americano no permite cambios bruscos ni aventuras extravagantes, como por desgracia ocurre en España, pues los principios que cimentan la democracia y la unidad de la Nación no están en entredicho. Las apelaciones de los candidatos al orgullo patrio y a la unidad del pueblo americano distan mucho del oportunismo de nuestra clase política. Además están libres del virus nacionalista y los dos grandes partidos políticos, no financiados por el Estado, ejercen la democracia interna y el debate de ideas sin el sentido jerárquico que conocemos por estos pagos.

De ahí que hacer una lectura del resultado electoral en clave española carezca de sentido. Obama, por suerte para los estadounidenese no es Zapatero, ni Rajoy, por desgracia para nosotros, es MacCain. La grandeza de los discursos de Obama y MacCain tras conocerse los resultados definitivos, alejado del triunfalismo uno y con la grandeza del perdedor otro, ambos con alta dosis de patriotismo, son toda una lección de la que tienen que aprender la casta política que en España está empeñada en convertir la democracia en partitocracia. La victoria de Obama, como muy bien ha señalado su oponente, supone , en época de crisis, la revitalización de la democracia pues el ciudadano, en un sistema electoral no viciado como el proporcional español, percibe que con su voto pueden cambiar las cosas. El modelo de gestión económica y política del presidente Bush es cierto que estaba fracasando y ambos candidatos se presentaban al electorado con aires de cambio. ¿Se imaginan ustedes a un candidato español del PP o PSOE, como ha hecho MacCain, crítico con el presidente del Gobierno de su partido y reconociendo públicamente los valores de su adversario? En Estados Unidos todo es posible. Esta fue la máxima de los padres fundadores de la Nación Americana. El "american dream", el sueño americano, tenía que culminar con el nombramiento del primer presidente de raza negra. Los afroamericanos que tanto han contribuido a construir esta gran Nación, a pesar de la segregación racial que han padecido durante décadas, han visto cumplido por fin su sueño. Independiente de los matices que puedan diferenciar las apuestas políticas e ideológicas de ambos candidatos, estas elecciones pasarán a la Historia como la culminación de ese sueño americano que ha hecho de los Estados Unidos un referente en la defensa de la libertad y la iniciativa individual. Guarden, pues, sus alegrías los antiamericanos de salón. No esperen la ruptura de la continuidad del modelo político, social y económico estadounidense. Es una Nación que seguirá siendo fiel a sí misma, no lo duden.

Felicidades al pueblo americano. Una vez más ha triunfado, da igual quien ganase las elecciones, la democracia, el liberalismo y la sociedad abierta, de la que hablaba Popper, que hace más de dos siglos supieron edificar, defendieron con su sangre frente a los totalitarismos del siglo XX y hoy siguen construyendo.

viernes, 31 de octubre de 2008

Las palabras de la Reina


Si alguien ha sabido desempeñar su papel institucional en la más reciente historia de España esa ha sido la Renia Doña Sofía. Su discreción, su saber estar, su elegancia y altura de miras le han hecho merecedora del respeto y admiración de gran parte de la ciudadanía. Por ello considero poco afortunado que la Reina se haya pronunciado en una reciente entrevista sobre temas en los que no hay un consenso social. Tanto la Reina como el Rey no deben entrar en los procesolos terrenos de la política, salvo en situaciones excepcionales de superviviencia nacional. Hay quien defiende el derecho de la reina a la libertad de expresión. La misma existencia de la monarquía es una exepcionalidad democrática, por lo que los monarcas no pueden o deben ejercer determinados derechos como la huelga o la ilimitada libertad de expresión.
Dicho esto me parece impresentable el revuelo que el contenido de las palabras de la Reina han causado en la opinión pública de la progresía. La ruptura del discurso de valores dominante no ha sentado nada bien en determinados sectores. Sus opiniones contrarias al aborto, la eutanasia o a la denominación de matrimonio para las uniones homosexuales son tildadas de reaccionarias e impropias de un representante de las altas instituciones del Estado. Algún periódico llega a sugerir la mordaza para la reina, pero no por la responsabilidad que en razón de su rango ostenta, sino por el contenido de sus palabras. ¿Se imaginan ustedes que la reina hubiera apoyado la ley e Memoria histórica, la asignatura de educación para la ciudadanía o se hubiera opuesto a la guerra de Irak? Los mismos que ahora la crirican destacarían la evolución de la monarquía y el sentido común de la reina que, interpretando la nueva realidad social, habría sabido estar a la altura de los tiempos. Aquí de lo que se trata es de silenciar, acallar y amordazar el discurso disidente venga de donde venga, ya sea un trabajador quien lo formule, un estudiante o la Reina de España.
¿Y qué decir del incomparable portavoz de ese nuevo engendro en el que se ha convertido el PP? González Pons quien ya pidió "finezza" con el régimen criminal de Pekín durante los últimos Juegos Olímpicos, vuelve a la carga. Comenta, en unas más que desafortunadas palabras, que las opiniones de la Reina son propias de señoras católicas de cierta edad. Señor González Pons, a estas alturas usted debería saber que la defensa de la vida y del sentido común no entienden de edades ni de religiones. El complejo que usted y la actual cúpula de su partido padecen, le llevan a levantar la bandera de un discurso vacuo, cuando no ambiguo, con el que están engañando a los ciudadanos y manipulando la voluntad de sus votantes.
Repito, la reina no tendría que haber entrado en el capcioso territorio al que le llevó Pilar Urbano, una avezada periodista que siempre sabe sacar rentabilidad de polémicas entrevistas convertidas en primicia informativa, pero una vez transformadas sus palabras en discurso se merecen cuanto menos la altura intelectual de su refutación y no la descalificación fácil de los que sólo creen en la libertad de expresión cuando esta coincide con lo que ellos defienden. Majestad, felicidades por su 70 cumpleaños y le deseo una larga vida al servivio de España y los españoles.


jueves, 16 de octubre de 2008

El nacimiento de un régimen


Desde hace cinco años estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo régimen. La involución democrática que está padeciendo España desde la llegada al poder de Zapatero es ciertamente preocupante. Este nuevo régimen tiene todas las características del más puro populismo, con rasgos tercermundistas y otros totalitarios. No es casualidad que los más firmes aliados de Zapatero en la escena internacional sean, entre otros liberticidas, el gorila/clown Hugo Chávez, el tirano Fidel Castro o el indigenista Evo Morales. Mientras tanto se suceden los desplantes del Presidente a las naciones del mundo libre como Estados Unidos. Paso a detallar los rasgos que me llevan a pensar que el proyecto político de Zapatero es a corto plazo la instauración de un nuevo régimen de claro carácter populista:

1. Fecha mítica de carácter fundacional. Los totalitarios y populistas siempre se remiten a un acontecimiento histórico que más que unir sirve para dividir y enfrentar a la sociedad. La Segunda República, o para ser más exactos el Frente Popular, es el modelo excluyente con el que Zapatero quiere liquidar los consensos de la Transición y la reconciliación nacional. La Ley de Memoria Histórica o las últimas actuaciones del juez Garzón, siempre en sintonía con el Gobierno socialista, son los instrumentos usados para llevar a cabo esta felonía.

2. Chivo expiatorio exterior para ocultar los fracasos propios. El origen de todos los males para la doctrina Zapatero son los Estados Unidos. Todos los países decentes, nos dice, en Alizanza de Civilizaciones, frente al Gran Satán. Olvida Zapatero que la libertad de la que gozamos en Europa se la debemos a sus odiados yanquis. El "Zapatero" de los años treinta, llamado Chamberlain, fue cresponsable con su dicurso buenista del avance del totalitarismo nazi.

3. Mesianismo. La Historia de España, según Zapatero, comienza una nueva era con su mandato. Lo acontecido anteriormente es prehistoria. Todo lo heredado es dicutible: la Nación, la familia, la Transición, la lucha contra el terrorismo, e incluso el propio socialismo histórico...La era Zapatero, aseguran los gurús del régimen, trerá la paz, palabra esta mil veces manipulada por los regímenes populistas.

4. Control de los medios de comunicación. La reciente reunión de Zapatero con los principales editores de prensa en la que les pedía moderación en sus comentarios sobre la crisis es algo inaudito en una democracia avanzada. Recuerda las reuniones del Caudillo con los responsables de la prensa del Movimiento en las que se les daba las pautas de lo que tenían que publicar o silenciar. Vergonzoso.

5. Adocenamiento de los sindicatos. Los sindicatos que viven de los presupuestos han perdido su función reivindicativa frente al poder para convertirse en aliado de conveniencia y, asómbrense, de desmovilización social. Lo llaman paz social. ¿Sindicatos verticales?

6. Cultura paniaguada. Nada de cultura crítica. Los estómagos agradecidos de los artistas y titiriteros subvencionados prestan sus servicios al poder político. Eso sí, las sufridas clases medias son las encargadas de sostener el despilfarro público que supone pagar, entre otras cosas, las películas de Almodóvar o los numeritos de Pilar Bardem. Mientras tanto los autónomos,con una presión fiscal desproporcionada, apaenas reciben ayudas para sacar adelante sus iniciativas que, esas sí, redundan en beneficio de todos.

7. Entierro de Montesquieu. El poder judicial al servicio del poder político. El reparto partidista de los miembros del CGPJ hace que quien tiene la mayoría parlamentaria, ostente el poder ejecutivo y también judicial. Perversión del sistema a la que se suma el nombramiento de un ministro de Justicia, de una parcialidad sorprendente, y un Fiscal General del Estado quien no duda en afirmar que "el vuelo de las togas de los ficales no eludirá el contacto con el polvo del camino".

8. Utilización y beneficio personal de los problemas económicos. La actual crisis financiera que está solapando la más que preocupante crisis estructural de la economía española fue negada en un primer momento por el Gobierno socialista y actualmente le sirve de coartada para culpar de los males económicos a la coyuntura internacional. De este modo, se presenta, ríanse pdero es así, como víctima del capitalismo internacional y salvador del pueblo.

9. Relaciones inconfesables. Grupos económicos y financieros cercanos al ejecutivo. El socialismo del siglo XXI parece que pasa por hacer que los pobres (contribuyentes) saquen las castañas del fuego a los ricos (banqueros). Las medidas contra la crisis adoptadas por Zapatero, con el clamoroso silencio sindical, nadie puede asegurar que favorezcan a las familias. La gran cantidad de dinero de todos los españoles, sin precedente en la Historia de España, del que va a disponer el Gobierno de Zapatero para repartirlo a quien considere más conveniente, no puede sino causar temor y preocupación. Recuerden la reprivatización de Rumasa.

10. Alianza con otros totalitarios, nacionalistas de izquierda y derecha, para colaborar en la destrucción de la Nación y repartirse los despojos en la edificación del nuevo régimen. Es la fiebre de los Estatutos de autonomía.

11. Sociedad anestesiada. La subcultura que vomitan las televisiones públicas y privadas actúa a modo de eficaz anestesia para una sociedad preocupada en si fulano, mengano o zetano es expulsado o no de determinada casa.

12. Modelo educativo fracasado. La Ley Orgánica de Educación (LOE) no hace sino repetir, aumentados y no corregidos, los errores de la filosofía logsiana. La cultura del esfuerzo, la disciplina o el respeto son conceptos que nuevamente quedan desterrados de la escuela. Los catastróficos resultados del informe PISA no hacen sino confirmar el avance de la barbarie. Para el modelo populista es mejor que los ciudadanos súbditos sean potencialmente analfabetos. ¿Competentes o incompetentes?

13. Proyecto de transformación de la sociedad. El ejercicio del poder concebido para crear un nuevo ciudadano sumiso al poder y con el discurso de valores dominantes bien aprendido. Con una sociedad desmoralizada, en su doble sentido etimológico, el Estado se arroga el derecho de imponer la nueva moral a los ciudadanos. Se legisla así sobre la vida con leyes como el aborto o la eutanasia, cuando la vida es un derecho natural anterior al Estado. Asignaturas como Educación para la Ciudadanía no son sino la punta del iceberg del asfixiante ambiente intelectual que se respira en los centros de enseñanza donde se adoctrina en una línea ideológica determinada. Pretenden sustituir una religión por otra.

14. Relativismo moral, cuando conviene. Todo es discutible, menos sus dogmas, claro.

15. Oposición desactivada. ¡Quién lo iba a decir! El Partido Popular que con tanta vehemencia denunció el incipiente régimen de Zapatero se acomoda a la nueva situación y deja a la ciudadanía crítica sin referente político y electoral. Participan de la reformas estatutarias, sacrifican a María San Gil, callan en temas delicados como el aborto, apoyan medidas gubernamentales como el plan de "salvación" del sistema financiero, se niegan a reformar el sistema de elección de los miembros del CGPJ, se benefician de las prebendas de la partitocracia...En fin.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Sindicatos subvencionados


Resulta que para los sindicatos el único problema que existe en España es la gestión de la Sanidad pública madrileña. En medio de una crisis negada hasta la saciedad por el Gobierno, instalado durante meses en el engaño y el cinismo, los sindicatos, lejos de ejercer la crítica ante la pasividad gubernamental, han hecho del silencio, cuando no de la complicidad, su única respuesta. Tampoco se conocen grandes rechazos a la desastrosa gestión de la sanidad en Andalucía o Extremadura. Pregunten a un andaluz o extremeño por el servicio que reciben por parte de la Sanidad pública. Se echarían las manos a la cabeza. Pero claro, de lo que se trata es de criticar al gobierno de la Comunidad de Madrid, oh casualidad, gobernado por el PP. Y no solo de criticarlo sino de lanzar una violenta campaña intimidatoria contra el consejero de Sanidad Juan José Güemes. Estas actitudes no hacen sino poner bajo sospecha la actuación sindical y hacen dudar al ciudadano de a pie de si las motivaciones últimas de determinadas movilizaciones son de caracter laboral o político.

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Según datos del Ministerio de Trabajo, durante 2007 el sindicato Comisiones Obreras recibió del Estado 6,29 millones de euros y la UGT 6,06 millones de euros. A esto hay que sumar otros 981.760 euros para CCOO y 1,14 millones de euros para UGT en concepto de compensación económica por "su participación en consejos consultivos". Estas cifras se completan con la subvención recibida por los llamados sindicatos minoritarios que paso a detallar. ELA (sindicato cercano al PNV), 567.749 euros; USO, 487.084 euros; CSI-CSIF, 342.559 euros; CIG, 273.539, euros;  LAB (sindicato cercano a Batasuna), 216.302 euros; Fetico (comercio), 206.951 euros; CGT, 204.951 euros; FSIE, 138.688 euros y otras organizaciones aún más minoritarias, hasta sumar un total de cuarenta y dos, 90.000 euros en total.



Estas cifras de escándalo, aún más en la actual coyuntura de crisis económica y financiera, empiezan a entenderse si acto seguido comprobamos que el número de liberados sindicales en toda España asciende a 200.000, sí han leído bien. Doscientos mil ciudadanos cuya actividad no es productiva y a los que pagamos todos los españoles. El derroche del gasto público hay que pararlo. Ya ha llegado el momento de revisar algunos de los acuerdos a los que se llegó en la Transición que en su momento quizá fueran necesarios para asentar la Democracia, beneficiando de forma desproporcionada a partidos políticos y sindicatos, pero que a día de hoy no tiene sentido mantener. Es increíble que cada español tenga que aportar anualmente, vía declaración de la renta, más de 20 euros a los sindicatos sin ser consultado. Alguien puede alegar que lo sindicatos desempeñan una importante labor social de defensa de los intereses de los trabajadores. No voy a entrar en ese debate. Solo digo que deben ser los trabajadores libremente quienes deben juzgarlo y lo cierto es que el nivel de afiliación a los sindicatos en España es realmente bajo. Se habla de crisis del modelo sindical. Es posible. La independencia de los sindicatos, convertidos hoy en una especie de funcionariado dependiente del erario público, les haría ganar en independencia y credibilidad ante los ciudadanos. Esto solo se puede conseguir mediante la autofinanciación o en su defecto en que sea el contribuyente quien en la declaración de la Renta, al igual que ocurre con la Iglesia Católica, decidiese si quiere o no contribuir a sostener y financiar a los sindicatos. ¿Tan complicado es esto? ¿Por qué nadie se atreve a proponerlo? Parace que hay determinados temas tabú que tras treinta años de democracia no deberían serlo.


Los sindicatos no deben constituir una excepcionalidad en nuestro sistema democrático, ni en lo relativo a la financiación ni en otros aspectos ¿Por qué hay que consentir prácticas intimidatorias como, por ejemplo, la figura del piquete? ¿Por qué un ciudadano queda impune de actos delectivos como la coacción o la injuria por el hecho de ser sindicalista? No dudo que hay muchos sindicalistas que trabajan de buena voluntad por mejorar las condiciones laborales de la clase trabajadora y otros que lo hacen con otras motivaciones, pero repito que deben ser los propios ciudadanos quienes decidan si con sus impuestos desean financiarlos. Una vez más se trata de elegir entre la libertad y la imposición

domingo, 12 de octubre de 2008

Del orgullo al coñazo

Hace ahora justo un año, Mariano Rajoy hacía una firme defensa de la identidad nacional en un discurso de tono institucional en medio de la polémica generada por la ley de banderas y su incumplimiento en numerosos ayuntamientos vascos y catalanes. En esos momentos difíciles, con un Gobierno entregado a la negociación con los terroristas, las palabras del líder de la oposición no sólo fueron oportunas sino necesarias. Rajoy pidió a los españoles que hicieran un gesto que mostrase su orgullo de ser españoles en el día de la Fiesta Nacional







Un año después algunas cosas han cambiado. Los que siguen negando e insultanto a España están en lo mismo, el nacionalismo no mejora con el tiempo sino que alimenta su irracionalidad y desprecio a los que no piensan como ellos. Sin embargo, el líder del principal partido de la oposición sí que ha cambiado. La derrota electoral, el Congreso de Valencia y el relevo en la cúpula del PP, han hecho que el valiente discurso que vertebró la labor de oposción durante cuatro años de desgobierno zapaterista, se haya transformado en una suerte superfluo pensamiento débil al servicio de los intereses electorales, convirtiendo al PP, como ya denuncié en este blog, en una Plataforma de Poder. Las palabras de Rajoy calificando de "coñazo" el desfile de las fuerzas armadas son algo más que un desliz. Rajoy lleva varios meses en una permanente contradicción. Sus pretendidas verdades de hoy son las mentiras de ayer. Muchos españoles que de buena voluntad lo votaron se sienten defraudados, engañados y manipulados por aquel en quien depositaron su confianza como alternativa, que se pensaba creíble, a la era Zapatero. Rajoy debe pedir perdón a los españoles que lo votaron y a las fuerzas armadas por estas impresentables palabras.





Con un Presidente del Gobierno que considera que la Nación es un concepto discutido y discutible, con un líder de la oposición que tilda el desfile de la Fiesta Nacional de coñazo y con unos partidos nacionalistas de carácter totalitario instalados en la provocación permanente, la dignidad de la Nación sobrevive a duras penas entre la desidia, el complejo y el desistimiento de una ciudadanía que contempla atónita la deserción de la clase política.
Muchos de los que votaron al PP en las últimas elecciones generales y que lo hicieron pensando que era el partido de los valores y principios asisten incrédulos hoy al nacimiento del nuevo engendro político