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jueves, 21 de mayo de 2009

Banalización del Mal


No sé si es peor el crimen o la justificación del mismo. La banalización del mal , no puede ser denominado de otra forma el encendido alegato contra la vida realizada por sectores llamados progresistas, cercanos al Gobierno, no es sino la muestra palpable de la degeneración ética, política y social de una izquierda a la deriva que, instalada en un relativismo moral, avanza con paso firme hacia la construcción de una sociedad totalitaria que no respeta el derecho más básico, el de la vida. Decir que un feto de 13 semanas no es un ser humano va contra el sentido común, la naturaleza y la decencia. O sea que, según el anteproyecto que pretende aprobar el Gobierno, si una mujer aborta a las trece semanas de embarazo lo hace en el ejercicio de un derecho y si lo hace un día después está cometiendo un delito. La incalificable ministra Bibiana Aido dice basarse en criterios científicos para justificar el crimen. También lo hacían los nazis. Construyeron una teoría, apoyada por científicos, filósofos y antropólogos, que despojaba de toda humanidad a los judíos. Su impulsor fue el siniestro Reinhard Tristan Eugen Heydrich. En un interesante libro recién publicado, Los nazis y el Mal, la profesora Ana Rubio Serrano describe el proceso de deshumanización del ser humano, tanto víctima como verdugo, durante el Tercer Reich en el que el nazismo hace emerger el verdadero rostro del Mal. Una gran parte de la sociedad acepta hoy con autocomplacencia el discurso que ha propiciado la cultura de la muerte, adornado de citas y argumentaciones construidas sobre la mentira, y, lejos de comprometerse en la defensa del débil, mira para otro lado, al igual que ocurrió en la Alemania de los años treinta con los judíos, y acepta silente la perpetración del nuevo holocausto contemporáneo que es el aborto.

domingo, 17 de mayo de 2009

Rebelión cívica contra el aborto


Impresionante lo que vivimos ayer los cordobeses que con entusiasmo participamos de la fiesta por la Vida. Miles de personas abarrotaron el Boulevar del Gran Capitán para mostrar su rechazo a la "cultura de la muerte". De nuevo la rebelión cívica empieza a tomar cuerpo en la calle. Si la anterior legislatura fue la causa de las víctimas del terrorismo lo que hizo que millones de españoles saliésemos demandando memoria, dignidad y justicia, ahora se está gestando una amplia red de contestación e indignación ciudadana ante los permanentes ataques a la vida y en defensa del más débil, del no nacido. La rebelión cívica por la Vida es imparable. Iniciativas como la organizada en Córdoba por la Plataforma Córdoba por el derecho a la vida o a nivel nacional por Hazte Oír o Derecho a vivir son hoy, como ayer las manifestaciones convocadas por la AVT, DNAES y el Foro de Ermua, obtáculos con los que inicialmente no contaba Zapatero en su proyecto sectario de dominio y transformación político-social. Las continuas provocaciones de la política de confrontación impulsada por Zapatero ha hecho que el centro y la derecha social, que tradicionalmente no exteriorizaba sus inquietudes políticas, tome la calle, dejando en evidencia al partido político, el Partido Popular, que dice representar a este sector social y que a veces, con unos complejos atávicos, parece dar por perdida la batalla de las ideas, los valores y el espacio público. El inquilino monclovita ha sabido hábilmente dinamitar desde dentro el movimiento cívico de denuncia y solidaridad con las víctimas que se fue articulando en torno a la AVT y hay que estar muy vigilantes para que no ocurra lo mismo con el incipiente movimiento antiabortista. Es en la capacidad de movilización y concienciación social desde el compromiso ciudadano donde la democracia se revitaliza.

jueves, 14 de mayo de 2009

Concentración por la Vida


La Plataforma Córdoba por el derecho a la Vida, que representa a decenas de asociaciones ciudadanas de Córdoba, convoca el próximo sábado, a las 20 horas en el Boulevar del Gran Capitán, una concentración a favor de la Vida y contra las leyes que propician la interrupción voluntaria del embarazo. En medio del desistimiento y el nihilismo generalizado, la causa de la Vida merece la pena ser defendida. Todos los que apostamos por la Cultura de la Vida tenemos el sábado una oportunidad única de unir nuestras voces en defensa del no nacido. Este blog se ha caracterizado por su defensa de la vida desde su concepción hasta su muerte natural, pues la Vida es un derecho anterior al propio Estado que sólo debe legislar para protegerla y no para atacarla. Dado su interés y su vigencia reproduzco dos artículos que publiqué relacionados con el aborto y que considero de enorme actulidad en un día triste como hoy en el que el Consejo de Ministros ha dado luz verde al proyecto de reforma de la ley del aborto por el que se pemitirá interrumpir libremente el embarazo en las primeras 14 semanas y que suprime el permiso paterno para que una joven menor de 16 años pueda abortar. El primer artículo "Los santos inocentes" fue publicado el 28 e diciembre de 2008 y el segundo, "Semana Santa por la Vida" el 23 de marzo de 2009.


"Los santos inocentes"
Hoy es 28 de diciembre, pero esto no es una broma. Más de cien mil abortos voluntarios se practican al año en España. Es una cifra que debe avergonzarnos a todos. Este auténtico genocidio del siglo XXI sólo lo es posible con la actitud irresponsable de una clase política que legisla contra la vida y una socedad que mira para otro lado y no toma conciencia de la gravedad del problema. Si estos datos de por sí no fueran alarmantes, el actual Gobierno socialista lejos de intentar atajar este atropello propone una ley que permitirá el aborto libre en las 12 o 14 primeras semanas de embarazo. Una vez que la norma esté aprobada definitivamente, cualquier mujer que quiera abortar en España podrá interrumpir su embarazo sin necesidad de cumplir más requisitos que el de encontrarse en esas 12 o 14 primeras semanas de gestación. Esta ley de plazos es similar a la que está vigente en países como Alemania, Dinamarca, Austria, Grecia y Portugal donde esta atrocidad lleva años practicándose. Actualmente en España el aborto está despenalizado solo si se cumplen ciertos supuestos, como violación, malformación del feto o riesgo para la madre.






Es de esperar que el Partido Popular salga de su prudencia y distanciamiento en este tema y no se limite a criticar el nuevo proyecto de ley, alegando que supone una estrategia de distración frente a la crisis económica. Le pedimos desde aquí que enarbole la bandera de la vida frente a la cultura de la muerte, independientemente de su rentabilidad electoral o no. Si quiere tener credibilidad ante los ciudadanos debe sumarse con claridad a todas la iniciativas sociales de protesta y realizar las acciones legales que impidan que se materialice esta siniestra ley de plazos. Hay que recordar que en 1985 el Tribunal Constitucional emitió una sentencia asegurando que el artículo 15 de la Carta Magna --"todos tienen derecho a la vida"-- protege también al nasciturus. Al igual que en Alemania las generaciones posteriores al holocausto judío interpelaron a sus padres y abuelos preguntándoles qué había hecho ellos ante la matanza de millones de judíos en las cámaras de gas y muchos bajaron la cabeza avergonzados, llegará un día en el que tendremos que explicar a las generaciones futuras cúal fue nuestra actitud -de compromiso o pasividad- frente al asesinato de los santos inocentes.






"Semana Santa por la Vida"

Es lo que faltaba por escuchar. Resulta que la Iglesia Católica no debe expresar públicamente su opinión a favor de la vida porque es meterse en política. Si hay algo que precisamente está al margen de la trifulca política es la vida, su sentido, su defensa y su trascendencia. Entre otras voces críticas, el grupo municipal de Izquierda Unida en el Ayuntamento de Córdoba considera una provocación el hecho de que las Cofradías luzcan un lazo blanco en un lugar visible a favor de la vida desde su concepción hasta su muerte y en señal de protesta ante una ley de plazos que facilita el aborto, incluso entre las menores de dieciséis años. Quien hace política con la vida no es quien la defiende sino quien la ataca. No hace falta alegar motivos religiosos para reconocer que el derecho a la vida es anterior al propio Estado que por lo tanto sólo debe legislar para protegerla. Ya comenté en una entrada anterior sobre este tema, la miseria moral de una sociedad como la nuestra que mira para otro lado ante la destrucción masiva de vidas humanas. Al igual que la esclavitud en la Edad Antigua o el holocausto judío más recientemente, el aborto es la gran vergüenza de la sociedad de la opulencia. De ahí que considere necesaria y oportuna la campaña de la Iglesia Católica en defensa de la vida, tanto el ingenisoso y muy sugerente cartel del lince como la protesta de las Cofradías ante el proyecto de ley de ampliciación del aborto. Por cierto, una pregunta ¿los medios de la progresía y la señora alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, hubieran considerado también una intromisión de la Iglesia en política si los lazos hubiesen sido a favor de la paz frente a la guerra de Irak o contra la pena de muerte o la violencia de género? Quiero recordar aquí el reconocimiento público que tuvo el Papa cuando se pronunció radicalmente contra la intervención norteamericana en Irak. Yo no escuché que nadie considerase una inadmisible intromisión de la Iglesia en cuestiones políticas. Pero, claro, son los sectores más intolerantes de la izquierda los que se permiten dar y repartir licencias de credibilidad y libertad de expresión, creyéndose en posesión de la Verdad cuando permantemente se autoproclaman relativistas. Como dijo el gran escritor vasco, hoy olvidado, Pedro Mourlane a su amigo y también escritor Jacinto Miquelarena cuando éste se iba al exilio, "¡Qué país, Miquelarena, qué país!"

lunes, 23 de marzo de 2009

Semana Santa por la Vida


Es lo que faltaba por escuchar. Resulta que la Iglesia Católica no debe expresar públicamente su opinión a favor de la vida porque es meterse en política. Si hay algo que precisamente está al margen de la trifulca política es la vida, su sentido, su defensa y su trascendencia. Entre otras voces críticas, el grupo municipal de Izquierda Unida en el Ayuntamento de Córdoba considera una provocación el hecho de que las Cofradías luzcan un lazo blanco en un lugar visible a favor de la vida desde su concepción hasta su muerte y en señal de protesta ante una ley de plazos que facilita el aborto, incluso entre las menores de dieciséis años. Quien hace política con la vida no es quien la defiende sino quien la ataca. No hace falta alegar motivos religiosos para reconocer que el derecho a la vida es anterior al propio Estado que por lo tanto sólo debe legislar para protegerla. Ya comenté en una entrada anterior sobre este tema, la miseria moral de una sociedad como la nuestra que mira para otro lado ante la destrucción masiva de vidas humanas. Al igual que la esclavitud en la Edad Antigua o el holocausto judío más recientemente, el aborto es la gran vergüenza de la sociedad de la opulencia. De ahí que considere necesaria y oportuna la campaña de la Iglesia Católica en defensa de la vida, tanto el ingenisoso y muy sugerente cartel del lince como la protesta de las Cofradías ante el proyecto de ley de ampliciación del aborto. Por cierto, una pregunta ¿los medios de la progresía y la señora alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, hubieran considerado también una intromisión de la Iglesia en política si los lazos hubiesen sido a favor de la paz frente a la guerra de Irak o contra la pena de muerte o la violencia de género? Quiero recordar aquí el reconocimiento público que tuvo el Papa cuando se pronunció radicalmente contra la intervención norteamericana en Irak. Yo no escuché que nadie considerase una inadmisible intromisión de la Iglesia en cuestiones políticas. Pero, claro, son los sectores más intolerantes de la izquierda los que se permiten dar y repartir licencias de credibilidad y libertad de expresión, creyéndose en posesión de la Verdad cuando permantemente se autoproclaman relativistas. Como dijo el gran escritor vasco, hoy olvidado, Pedro Mourlane a su amigo y también escritor Jacinto Miquelarena cuando éste se iba al exilio, "¡Qué país, Miquelarena, qué país!"


domingo, 28 de diciembre de 2008

Los santos inocentes


Hoy es 28 de diciembre, pero esto no es una broma. Más de cien mil abortos voluntarios se practican al año en España. Es una cifra que debe avergonzarnos a todos. Este auténtico genocidio del siglo XXI sólo lo es posible con la actitud irresponsable de una clase política que legisla contra la vida y una socedad que mira para otro lado y no toma conciencia de la gravedad del problema. Si estos datos de por sí no fueran alarmantes, el actual Gobierno socialista lejos de intentar atajar este atropello propone una ley que permitirá el aborto libre en las 12 o 14 primeras semanas de embarazo. Una vez que la norma esté aprobada definitivamente, cualquier mujer que quiera abortar en España podrá interrumpir su embarazo sin necesidad de cumplir más requisitos que el de encontrarse en esas 12 o 14 primeras semanas de gestación. Esta ley de plazos es similar a la que está vigente en países como Alemania, Dinamarca, Austria, Grecia y Portugal donde esta atrocidad lleva años practicándose. Actualmente en España el aborto está despenalizado solo si se cumplen ciertos supuestos, como violación, malformación del feto o riesgo para la madre.





Es de esperar que el Partido Popular salga de su prudencia y distanciamiento en este tema y no se limite a criticar el nuevo proyecto de ley, alegando que supone una estrategia de distración frente a la crisis económica. Le pedimos desde aquí que enarbole la bandera de la vida frente a la cultura de la muerte, independientemente de su rentabilidad electoral o no. Si quiere tener credibilidad ante los ciudadanos debe sumarse con claridad a todas la iniciativas sociales de protesta y realizar las acciones legales que impidan que se materialice esta siniestra ley de plazos. Hay que recordar que en 1985 el Tribunal Constitucional emitió una sentencia asegurando que el artículo 15 de la Carta Magna --"todos tienen derecho a la vida"-- protege también al nasciturus. Al igual que en Alemania las generaciones posteriores al holocausto judío interpelaron a sus padres y abuelos preguntándoles qué había hecho ellos ante la matanza de millones de judíos en las cámaras de gas y muchos bajaron la cabeza avergonzados, llegará un día en el que tendremos que explicar a las generaciones futuras cúal fue nuestra actitud -de compromiso o pasividad- frente al asesinato de los santos inocentes.