viernes, 2 de julio de 2010

Yo no quiero


Yo no quiero un Estado que sostenga con mis impuestos el gasto de diecisiete gobiernos autonómicos y más de cincuenta diputaciones provinciales con sus respectivos parlamentarios, asesores, coches oficiales, ministriles y demás dispendios. Yo no quiero un Estado que subvencione a intelectuales, cineastas y culturetas convertidos en serviles titiriteros orgánicos a mayor gloria del poder. Yo no quiero un Estado que mantenga a doscientos mil liberados de unos sindicatos plegados a intereses políticos, más verticales que horizontales. Yo no quiero un Estado que malgaste el dinero público, es decir el de todos nosotros, en vergonzantes campañas institucionales. Yo no quiero un Estado que financie a los partidos políticos, favoreciendo su conversión en casta parasitaria . Yo no quiero un Estado que mantenga decenas de televisiones públicas, a pesar de las importantes pérdidas que generan. Yo no quiero un Estado que propicie modelos de financiación autonómica insolidarios. Yo no quiero un Estado que entregue miles de millones de euros de los contribuyentes a los bancos. Yo no quiero que con esta concepción del Estado del Bienestar -de algunos- se arruine a las clases medias. No lo quiero y en tiempos de crisis económica, aún menos. ¿Y tú?

3 comentarios:

rafael barbancho dijo...

Yo tampoco. Este estado no es el que quieren muchos españoles. Es un modelo económico que no sirve para tiempos de crisis ni para potenciar una economía constructiva, un estado que políticamente fomenta las divisiones territoriales (ejemplos históricos del fracaso: reinos de taifas, España medieval de los 5 reinos, cantonales de la I República, autonomías de la II República, autonomías de la Ley de Armonización del Proceso autonómico) con divisiones artificiales, que en vez de crear un desarrollo armónico (descentralizando las administraciones públicas y favoreciendo que los servicios se repartan equitativamente) apuesta decididamente por el centralismo autonómico, un estado donde la mayoría de la población puede acceder a una VPO puesto que los salarios no llegan en lugar de redistribuir el reparto de rentas ( un profesional sanitario cobra por ejemplo por una consulta particular de 15 minutos al menos 2 días de sueldo en el sector público), un estado que en lugar de integrarnos a todos en una misma lengua (obligando al conocimiento antes que el inglés de todas y cada una de las lenguas del EStado) dificulta la comunicación entre ciudadanos, empresas e instituciones; un estado donde su mínimo interés por el sistema educativo es tan grande que nos hace trabajar más horas de la cuenta, convierte lo blanco en negro, hace partícipes a los profesores de un "crimen de Estado" (entregar graduados en la ESO a personas según un teórico nivel de competencia que el día de mañana puede evitar reclamaciones como pensiones por discapacidad), donde la disciplina brilla por su ausencia, donde se aprovechan clases de diversas asignaturas y tutorías para introducir "nuevas doctrinas" (el hedonismo, el todo vale, la laxitud en las conductas, la transgresión de roles profesor-alumno, las nuevas familias, el anticlericalismo, la visión maniquea de la historia...), donde para dar una charla sobre homosexualidad (favorable a la), sobre los saharauis (favorables a los), sobre las prácticas sexuales en la adolescencia, sobre anticoncepción y aborto no hay pegas pero al tratar la violencia en las aulas, el antiabortismo, la defensa de las víctimas del terrorismo se inhibe o dificulta creando mala conciencia en el profesorado tachándolo de fachorro o carca; un estado donde "la televisión es el opio del pueblo" parafraseando a Marx; un estado donde antes un actor cobraba menos que un funcionario del grupo B o C de cualquier ministerio y hoy elevados a bufones reales se permiten trajes y complementos de vestir superiores a la nómina de un trabajador del grupo A ; un estado que se queja de que los españoles no van al cine y tiene razón (no sólo por el tipo de cine que nos imponen sino por los precios), un estado, por concluir, como diría Maquiavelo "donde todo vale por la razón de estado". Y mientras los trabajadores sufriendo los efectos de la crisis, en los precios de productos básicos como vivienda, alimentación, etc y la oligarquía como en el siglo XIX coches de lujo, restaurantes y urbanizaciones esclusivas, ausencia de contraprestaciones...etc. No quiero que un famoso me diga en la tele o en cualquier medio de comunicación que debo ser solidario sino es el estado español quien tiene que poner orden en sus cuentas y obligar a las rentas más altas a pagar el impuesto de lujo que existía antes del IVA, obligar a las empresas subvencionadas a que antes de irse devuelvan las subvenciones, vetar a empresas que deslocalizan factorías con altos aranceles, ofertar directamente a las familias el importe de la hipoteca por el euribor a través de hacienda y evitar el racaneo de bancos y cajas que están forrados con la crisis. Queremos un estado que funcione, que no permita precios disparatados en productos básicos, que no cree ciudadanos de primera y de tercera (se está bipolarizando la sociedad), que fomente realmente los derechos sociales como le exige la Constitución (sueldo digno, vivienda digna, trabajo digno,...para todas las personas. Que las personas voten libremente y sepan lo que deciden.Saludos.

Angel Granada dijo...

Yo no quiero el estado que describes, por supuesto que coincido contigo. No quiero un estado para colocar estomagos agradecidos, mientras más división más puesto para colocar. No quiero repetición de tareas y puestos sin contenidos. Pero creo en la descentralización. Que la España Una, Grande y Libre en la que creo no sirva de excusa para proclamas de nacionalismo español. España una, grande y libre pero no centralizada. Centralización que mando todo el dinero para los mismos sitios, y aún se quejan. Creo en la Autonomía, pero que esta empiece por los Ayuntamientos. Todo con más profesionales, y los políticos reducidos a su máxima expresión. Defendamos una nueva idea de ESPAÑA, sin tapujos, pero sin los cliches de la conspiración judeo masónica. Franco ha muerto y hay quien no se ha enterado. Los que fueron "perseguidos" ocupan el poder. Pero no olvidemos que la mayor persecución fue la utilización de unos simbolos y la prostitución de un ideal. Los que creemos aún en el nacional sindicalismo, creemos en España, pero sin hacer el juego al nacionalismo español. Hace falta mucha España, pero mucha justicia social. De lo primero sobran voluntarios y a lo segundo ¿quien se dedica? Aznar no, Zapatero tampoco.... ¿quien?

alfonso dijo...

Yo tampoco quiero ese estado, pero Fernando se te olvida algo, yo no quiero un estado donde con mis impuestos se paguen los profesores de educación para la ciudadania pero tampoco los de religión, no quiero un estado que ponga sus recursos al servicio de la recaudación de la burocracia eclesiástica, el que quiera que vaya a la mezquita, la pagoda o la iglesia, que pague su catequesis al ministro respectivo, y que no obligue a nadie a apoquinar por cosas en las que no cree. Por cierto decirle al Sr. Barbancho que, verbigracia, Imperio Argentina, Concha Piquer, Concha Bautista, Lola Flores, Fernán Gómez, Miguel Ligero, Pepe Isbert y no sigo, cobraban más en su época que un maestro de escuela. Es curioso, que manía de algunos con los actores, parece que hay gente que quiere seguir negándoles el entierro en sagrado o no dejándolos alojarse en el Palace como le pasó a James Stewart, claro que sacó sus credenciales de coronel del ejército gringo y ahí se acabó todo. Recomiendo a todo aquel que sea amante de la libertad que vea el documental "La silla de Fernando", con una memorable entrevista al inconmensurable Fernán Gómez, seguro que después le caen mejor los cómicos. O a lo mejor no.