
Por primera vez en democracia es posible el cambio político en el País Vasco. Las suma de escaños de los partidos constitucionalistas hace posible desalojar del poder al nacionalismo excluyente del PNV que durante las tres últimas décadas ha gobernado de espaldas a la libertad de todos los ciudadanos vascos con permanentes guiños y complicidades al mundo abertxale, despreciando a las víctimas del terrorismo y fomentando el odio a España. El Partido Socialista debe estar a la altura de las circunstancias y propiciar la nueva mayoría con el Partido Popular y UPyD, eso sí, bajo la premisa de un cambio radical con la política desarrollada por el PNV durante esta interminalbe etapa. Si finalmente no se lleva a cabo este gobierno que por fin profundice en la libertad en el País Vasco, los ciudadanos de toda España tomarán buena nota de la irresponsabilidad que supone no propiciar este cambio histórico. La lucha contra ETA y su entorno pueden dar un giro radical en el País Vasco con un gobierno que haga cumplir la Constitución y unos mandos políticos de la erxantxa cuya prioridad sea la persecución efectiva de los terroristas y sus voceros. Es el momento de los grandes pactos de Estado que fortalezcan a la Nación y garanticen la igualdad y libertad de todos los ciudadanos y este nuevo momento político puede comenzar en el País Vasco. Solo hace falta voluntad y altura de miras. Es una oportunidad única para llevar a cabo un cambio de rumbo que termine con treinta años de nacionalismo fanático. Esperemos que el PSOE no se escude en el discurso de dejar gobernar al partido más votado pues en las elecciones gallegas de 2005 desbancaron al PP uniéndose al BNG. El Partido Socialista está en la encrucijada. La política de pactos con los nacionalismos radicales en Galicia y Cataluña está demostrando que solo conduce al fracaso y es el momento en el que si el PSOE quiere tener credibilidad ante un electorado centrado y razonable debe incorporar un sentido de Estado a sus propuestas que les lleve a formar gobiernos nacionales y no excluyentes. La debacle electoral de la coalición PSOE-BNG en Galicia lo confirma. Ya está bien de chatajes nacionalistas. Pido desde aquí a los políticos constitucionalistas, especialmente a los socialistas, que pueden hacer posible este cambio histórico, que a la hora de tomar la decisión de formar mayorías, lo hagan teniendo muy presentes a las víctimas del terrorismo y a los miles de exiliados vascos. Ellos se lo merecen y el resto de los ciudadanos de bien volveríamos a tener confianza en una clase política que ponga por encima de intereses partidistas, el bien común, los valores, la libertad, es decir, esa realidad que nos define y con la que nos identificamos llamada España.

El próximo domingo 1 de febrero, y convocados por la 




